RÍO DE JANEIRO/MONTEVIDEO/BUENOS AIRES.- La suspensión de Paraguay como socio en el Mercosur y el ingreso de Venezuela al bloque como miembro pleno fue una decisión "precipitada", indicó el Partido de la Socialdemocracia Brasileña (PSDB), principal expresión de oposición del Brasil, que tachó de "frágil democracia" al gobierno de Hugo Chávez.
La posición fue en respuesta al castigo temporal del Paraguay hasta las próximas elecciones presidenciales de abril de 2013, tras la fulminante destitución de Fernando Lugo y la asunción de Federico Franco, pero sin incluir sanciones económicas. La misma medida adoptó la Unión Sudamericana de Naciones (Unasur). En la cumbre del Mercosur se decidió también que el 31 de julio ingrese Venezuela, paso que estaba trabado en el Congreso paraguayo.
"Si el bloque considera que las reglas democráticas fueron quebradas en el proceso contra Lugo, hay muchas más razones para cuestionar la frágil democracia mantenida por Venezuela", afirmó la oposición brasileña. Además, el embajador José Botafogo Gonçalves (fundador del Mercosur y titular del Centro Brasileño de Relaciones Internacionales) alertó que "a Chávez no le gusta el libre comercio y quiere transformar el bloque en una plataforma política".
Los cuestionamientos a la decisión, votada por Dilma Rousseff, llegaron también desde el Partido Progresista (PP), aliado del Gobierno. "Se escribió una de las páginas más tristes de la historia", se quejó el senador Francisco Dornelles, quien reclamó que se cite al canciller, Antonio Patriota, al recinto. Su par Gim Argello, del Partido Laborista Brasileño, aseveró que "se debería haber respetado una decisión interna del país", y denunció la "injerencia" externa en el Paraguay. El centrista Partido del Movimiento Democrático Brasileño, que respalda a Rousseff, se sumó a los cuestionamientos. Su titular, Valdir Raupp, dijo estar seguro "de que la mayoría de la bancada parlamentaria (de su partido) es contraria a la decisión del Mercosur".
Los cuestionamientos forzaron una reacción oficialista. Su referente en la Cámara de Diputados, Arlindo Chinaglia (Partido de los Trabajadores), señaló: "sanción política es suficiente para mostrar la desaprobación de los países miembro al golpe en Paraguay".
Quejas uruguayas
La salida de Paraguay y el ingreso de Venezuela al Mercosur generaron cuestionamientos en Uruguay al presidente, José Mujica. "Vergüenza", "atropello", "dislate", "lamentable" y "sumisión" fueron los calificativos elegidos por opositores para objetar esa resolución.
El senador del Partido Nacional, Jorge Larrañaga, aseveró que esas medidas fueron "un acto de entreguismo inédito en la historia de Uruguay". "El objetivo final de esta maniobra diplomática no ha sido la preocupación por el Paraguay, sino buscar una manera oblicua cumplir con la voluntad de Venezuela", opinó el ex presidente, Luis Lacalle. También hubo duros repudios de miembros de los partidos Colorado e Independiente.
Mujica, por su parte, propuso ampliar el Mercosur con la incorporación de Colombia, Perú, Bolivia y Ecuador, para aportar "diversificación, peso político y complementariedad". "Con Venezuela se decidió salir del corral en el que se estaba hace años, e invitar al resto de América Latina a que se incluya y tener una política agresiva", dijo.
El mandatario, del progresista Frente Amplio, pidió que "Paraguay tenga un proceso electoral lo más amplio posible, que le dé garantías a todos: lo que decida el pueblo para ellos será para el bien de todos y chau".
Su posición fue respaldada por su antecesor, Tabaré Vázquez, que repudió la destitución de Lugo: "él fue violentado en un juicio que, desde mi modesto punto de vista, no le dio todas las garantías del debido proceso". (DyN-DPA-AFP)